La Asociación de Comerciantes de Santa Fe de Antioquia, ACSA, hizo un llamado a la Alcaldía para trabajar conjuntamente en acciones que conduzcan a una reapertura segura del Municipio. Agregan que es importante evidenciar que la calificación de alta afectación de Covid en el municipio corresponde a una clasificación basada en datos incorrectos, producto de la diferencia entre las cifras registradas por el Instituto Nacional de Salud, con respecto a las emitidas por la ESE San Juan de Dios, situación que ha retrasado o impedido el inicio de pruebas pilotos y flexibilización de algunos sectores en nuestro territorio.

Por: Germán Vallejo.

Que en las telenovelas no actúen personas mayores de 50 años, está bien. Que los cantantes y los presentadores de los noticieros sean menores de 45 años, no importa. Pero que en los centros de decisión municipal, departamental y nacional no hayan personas maduras, probas, con experiencia y criterio propio, eso sí prende las alarmas.

Es inevitable tener un sentimiento de indignación y enfado cuando tocan lo que amamos, si son sitios sagrados e infraestructuras que representan la ciudad y su valor patrimonial se hacen obvias las reacciones masivas de rechazo.

Muy preocupante es hoy el panorama que se cierne sobre la salud de los santafereños, a decir del aumento progresivo de los casos de Covid-19 en Santa Fe de Antioquia. Y es que de cinco casos que teníamos hace un mes, hoy, a 23 de julio de 2020 se contabilizan 78 casos, 69 de los cuales son autóctonos y 9 confirmados importados, una cifra inimaginable que no estaba en las cuentas de nadie.

Por: Abogado José Ignacio Llinas Chica.

En nuestro país, donde cada vereda, corregimiento y municipio de nuestra región tiene una fiesta patronal, un carnaval, feria o corraleja, y donde se institucionalizan los jolgorios, las galleras, las verbenas y bazares, el Covid-19 encuentra el caldo de cultivo propio para su reproducción, y el talón de Aquiles de las políticas públicas que pretenden mitigarlo.

No en vano hace unos pocos días una noche de gallera y de parranda en la vereda El Espinal de Santa Fe de Antioquia, se convirtió en un foco de infección, donde varios ciudadanos resultaron positivos para el temible Coronavirus.

El fenómeno es igual, sea en Cartagena, Barranquilla, Bogotá, Cúcuta, Pereira, Valle del Cauca o Santa Fe de Antioquia.

Sin duda la indisciplina social es la norma general; el fin de semana del 16 de junio, la Policía nacional intervino o apagó 1800 fiestas clandestinas; en el fin de semana siguiente, el del 23 de junio fueron 2.280, y las cifras siguieron creciendo, hasta el punto que el fin de semana del 13 de julio, estas fiestas sociales llegaban a la suma de 3.300 en todo el territorio nacional.

El fenómeno no fue ajeno a la Ciudad Madre, un municipio no Covid hasta hace pocas semanas, y que al día de hoy alcanza la cifra de 23 casos de infectados autóctonos y 5 importados, provenientes de municipios vecinos con examen positivo, y un número indeterminado de asintomáticos, que andan por allí sin forma de realizarle un adecuado cerco epidemiológico.

De nada sirvieron las ortodoxas y no convencionales medidas tomadas por el Alcalde Felipe Pardo Serna, a veces personalmente liderando las redadas, porque para luchar contra esa cultura arraigada de fiesta se necesita mucho más que represión, esa es solo una arista de la lucha contra esta pandemia que nos amenaza a todos por igual.

Lo que de verdad se requiere es una alta inversión en educación, no en vano el concepto de disciplina en su definición dada por variados y disimiles autores, se acerca a los conceptos de instrucción, enseñanza, formación y orientación.

La vocación turística de la Ciudad Madre y la falta de controles de las autoridades departamentales, permiten la realización de fiestas clandestinas en fincas y veredas, que en no pocos casos tienen inmersos a miembros de la misma comunidad santafereña, los cuales hacen proclive los contagios a sus coterráneos.

En buena hora recibimos la expedición del decreto 111 de 15 de julio de 2020, que entre otras medidas consagra el toque de queda entre los días 17 y 21 de julio, ley seca, aislamiento preventivo obligatorio, y hasta el 31 de julio multas a quienes asistan a reuniones.

Sin duda que no nos enfrentamos a un juego; la saturación de los servicios de urgencia de la ciudad de Medellín alcanzaron su tope, y hoy las UCI están totalmente llenas, previéndose en un par de días adicionales una tasa de contagios mucho mayor, por lo que los galenos serán en últimas quienes decidan a discrecionalidad, quien vive y quien no, y de requerir alguno de los coterráneos la asistencia respiratoria, la condena más segura que nos esperará será la muerte.