El Colombiano publica para el día de hoy, un artículo de carácter cultural y literario donde el protagonista es don Julio Vives Guerra, un ilustre Santafereño. A continuación el artículo completo.

Por: JUAN JOSÉ GARCÍA POSADA, Columnista de El Colombiano

El buen lector que se entusiasme con escritos plenos de ilustración sobre la universalidad de la vida regional, agudeza en la narración de situaciones triviales o trascendentes, acierto en el retrato de personajes de todos los tipos y amenidad en las descripciones, con seguridad va a sentirse muy satisfecho al concentrarse en Julio Vives Guerra, el versátil autor dobleantioqueño acerca de cuyas obra y vida seguí una bonísima conferencia de don Juan Guillermo Toro Martínez, presidente del Centro de Historia de Santa Fé de Antioquia, la semana pasada y en seguida de la asamblea general de nuestra benemérita y querida Academia Antioqueña.

Vives Guerra era José Velásquez García. Nació en la Ciudad Madre en 1873 y murió en Bogotá en 1950. Desde la infancia me familiaricé con sus artículos en una añosa colección de la revista Cromos, de la cual fue jefe de redacción, que desplegábamos para repasar en el suelo de la enorme biblioteca paterna. Fue ahí donde gocé con las Gestas de la mi Cibdad. Después leí y sigo disfrutando el libro que organizó el veloz llinotipista e imaginativo reportero Humberto Díez Velásquez, con otros familiares del autor, publicado en la recordada Colección de Autores Antioqueños.

Me ha extrañado siempre que Vives Guerra no aparezca, verbo y gracia, en su carácter de protagonista de jerarquía en los programas universitarios de historia del periodismo. Claro que es justo distinguir a Luis Tejada como ejemplo de gran cronista antioqueño. Pero las obras que Vives Guerra firmaba también como Luis de Obando y con otros seudónimos, deberían integrarse, si no ha sucedido, al canon de lectura o al plan lector de todo el sistema educativo de nuestra región, al lado de los novelistas, cuentistas, poetas y dramaturgos que han construido el fenómeno cultural de la literatura de Antioquia.

Vives Guerra conjugó periodismo y literatura, en un tiempo en que, en realidad, ambas disciplinas eran inseparables. Cuando vivía en Medellín a comienzos del Siglo Veinte, escribía en las revistas La Miscelánea y El repertorio ilustrado, que de vez en cuando reabro para volver a las fuentes genuinas de nuestras letras. Fundó El dúo, El cirirí, La bohemia alegre, El aviso, Pierrot y Gaceta Republicana, en una época de curiosa florescencia de diarios y semanarios que se agotaban en el Parque de Berrío y en los que figuraban los autores más talentosos, después de someter sus escritos al examen de sus interlocutores en agradables tertulias que avivaban la cultura minoritaria de esta ciudad. Entre las actividades de Vives Guerra en Bogotá estaba la de cultor del buen decir y el buen escribir. Luis Eduardo Nieto Caballero exaltó su condición de hidalgo y gramático. Es una delicia leer al Hidalgo de la Crónica.

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Julio Vives Guerra y su vida en Bogotá