Necoclí y Arboletes son los dos destinos del Golfo de Urabá más preferidos por los santafereños a la hora de pasear y darse unas vacaciones en familia, sobre todo por su cercanía y economía. En el presente informe les presentamos un panorama de cómo se llega y lo que hay para hacer en el campo turístico en estas dos perlas caribeñas de la costa antioqueña.

Por: Juan Carlos Sepúlveda S.

A tres años de cumplirse el sueño de viajar en cuatro o cinco horas al Urabá antioqueño cuando estén listas las obras de Mar 2 que comprenden la construcción de 17,7 kilómetros de calzada, 63 puentes y 14 túneles, incluidos el del Toyo y el de Fuemia,, es oportuno y conveniente saber cómo está hoy el viaje desde Santa Fe de Antioquia hacia la región bananera, máxime en estos tiempos de reactivación comercial.

No obstante, más que hacer una nota sobre el estado físico de la vía como tal, lo que buscamos es presentarle un panorama general y resumido de lo que esta abonada tierra (ubicada en la mejor esquina de América) tiene para ofrecerle a nivel turístico a los visitantes en sus dos perlas turísticas, como lo son Necoclí y Arboletes.

Cabe anotar que estos dos destinos son los preferidos por los antioqueños de clase media que buscan el mar de los paisas, a diferencia de las altas que tienen como disfrutar las playas de la costa norte colombiana y de otras internacionales como Punta Cana en República Dominicana y Cancún en México.

Y es que buena parte de los santafereños prefieren irse de vacaciones para la costa urabaense, donde dicen que comienza el Caribe Colombiano, primero por la cercanía, y segundo porque los hoteles y restaur antes son relativamente favorables. Así lo comprobamos en una reciente visita que hicimos a esta prospera región que hoy vive una reactivación comercial en todos los órdenes.

VIAJAR DE NOCHE

Para los que ya conocen la zona y desean hacer un viaje rápido y cómodo, lo mejor es irse en horas de la noche, y en los cómodos buses de flotas como Cootrasuroccidente, Sotraurabá y Gómez Hernández; primero porque así el viajero se evita los pare y siga por las obras de Mar 2 (incluido el Túnel del Toyo) que hay de día entre Cañasgordas y Mutatá, y segundo porque el viaje en horas nocturnas se presta para dormir toda la noche y llegar descansado al día siguiente al destino escogido.

Por ejemplo, los buses que salen de Medellín principiando la noche (7:30 p.m.), pasan por nuestro municipio regularmente a las 9:00 p.m., buses que se cogen en la variante en la entrada de la terminal de transporte. Por lo regular el automotor hace una parada en Rancho Occidente (un restaurante que hay después de Cañasgordas), como hay otros que continúan derecho hasta su lugar de destino, que en el caso de Necoclí, se llega promediando las seis de la mañana, hora en la cual ya hay mototaxis que te transportan hacia los muchos hoteles que hay en su perímetro urbano.

Cabe resaltar que los precios de los pasajes varían según la temporada, pero en la actualidad como ya es temporada baja, saliendo desde Medellín o Santa Fe de Antioquia, se consiguen tiquetes desde los 75 mil pesos hasta los 90 mil, depende del municipio del área al que se desee viajar.

NECOCLÍ, PARAISO TERRENAL

Tenga en cuenta que por estos días en municipios como Necoclí la presencia de los migrantes haitianos, cubanos y asiáticos, está ocupando buena parte de las instalaciones hoteleras, aunque siempre hay dispuestos establecimientos que atienden a los turistas regionales y nacionales.

Por lo demás esta bella población enclavada en el Golfo de Urabá siempre está lista para recibir al visitante con su mar de agua dulce, ya que aparte de las aguas del mar Caribe, recibe las corrientes del río Atrato.

Pero Necoclí no es solo playa, brisa y mar, también es naturaleza y cultura viva a través de sus manglares, ciénagas, ensenadas, volcanes de lodo, resguardos indígenas, museos y su tradicional ritmo del bullerengue. Igualmente es una fiesta probar su deliciosa gastronomía que va desde una arepa de huevo cerca del muelle, hasta un sancocho de pescado o una cazuela de mariscos “tumba-catre” en los restaurantes que hay cerca de la playa.

Y si quiere ir más allá y disfrutar de un mar como el de San Andrés, es sino que reserve con tiempo un pasaje en yate o en un catamarán para que se vaya de día de sol o de un día para otro a las exóticas playas de Capurganá, Triganá o Sapzurro, al otro lado del Golfo en territorio chocoano.

Para que se haga una idea, en una empresa de transporte como la Comercializadora Marítima y Fluvial El Caribe S.A.S., ubicada al frente del muelle de Necoclí, un día de sol a Playa Soledad en Triganá, tiene un costo de 340 mil pesos la pareja, que incluye transporte, almuerzo y dos refrigerios, un paseo obligado por la exuberancia del mar, las playas y la selva del llamado Tapón del Darién.


ARBOLETES, MÁS QUE EL VOLCÁN

A una hora y quince minutos, por una vía ancha y completamente pavimentada se encuentra Arboletes, cuya costa, a diferencia de Necoclí, es abierta y de frente al océano Atlántico caribeño. En bus el pasaje cuesta 25 mil pesos y en una minivan 30 mil, un valor relativamente alto si se tiene en cuenta la cercanía entre ambas poblaciones. Allí, a diferencia de Necoclí no hay migrantes, pues las costas que están más cercas a la selva del Darién (salida para Panamá) son las de Turbo y Necoclí.

Este pueblo de 111 años que tiene 45 mil habitantes, es el que está más al norte del departamento de Antioquia, tanto que tiene una comunicación más directa con Montería, que se ubica a una hora de su cabecera urbana, mientras que con Medellín el tiempo de viaje es de 10 horas aproximadamente.

Sin duda el principal atractivo de este municipio es su mar bravío, pues las olas golpean con fuerza sobre sus costas erosionadas, por lo que han tenido que construir espolones para quitarles fuerza. Tanto se le apuesta hoy a este destino, que la Gobernación de Antioquia lanzó recientemente su campaña “Antioquia tiene mar”, un programa que viene acompañado de la recuperación del volcán de lodo que en la actualidad viene siendo intervenido por el Dagran y la alcaldía de Arboletes, luego de un estudio contratado con la Universidad de Antioquia para conocer las propiedades del volcán y definir acciones de estabilización.

Es relevante destacar como este año, gracias a la gestión de la alcaldesa Diana Garrido, se construyó un hermoso muelle en tablas y se adecuaron sus playas que hoy lucen limpias, seguras y sostenibles, (incluidos dos kioscos salvavidas) como es el propósito de su administración municipal. Como en Cartagena, allí es fácil encontrar a las famosas y coloridas palenqueras con los tradicionales enyucados y cocadas.

Para enmarcar este cuadro marítimo, hay que tener la cámara lista, pues después de un refrescante baño en sus cálidas y saladas aguas, los atardeceres son la fresa que hay que ponerle al pastel de este paseo playero por Arboletes, pues cuando hay verano el cielo se confunde con el mar en una paleta multicolor que invita a darle gracias al creador por tanta belleza.

Para finalizar, merece capítulo aparte mencionar en Arboletes el fastuoso Riviera del Sol-Hotel Spa, el nuevo complejo hotelero que está de moda en este territorio, el cual se ha dado en llamar “El Paraíso Escondido de Antioquia”, un hotelazo salido de un cuento de hadas, pues sus instalaciones recrean pasajes de la arquitectura europea, y sobre todo de la antigua Grecia con sus columnas atenienses, fuera de contar con el primer muelle flotante de Colombia de 155 metros de largo, hecho con placas de plástico de distintos colores.

Este es pues el panorama turístico que hoy se vive en las dos perlas que tiene el mar Caribe en las costas del Urabá antioqueño, dos mágicos destinos para desconectarse y recargar baterías con sus esplendorosos mares.

Sin duda todo un mundo de naturaleza, cultura y mucha gastronomía por descubrir y probar. Anímense pues a viajar, el gran Urabá los espera.