Después de la guerra de principios del siglo 19, uno de los próceres santafereños de nuestra independencia, Don Manuel Dimas del Corral, hizo empresa y patria desde las abonadas y fértiles tierras del Valle del Penderisco, un territorio hermoso con la cual Santa Fe de Antioquia ha tenido una estrecha relación socio económica, cultural y religiosa durante muchas décadas.

Desde hace tres meses y en medio de la pandemia, un grupo de jóvenes santafereños inquietos por el cine, la lectura y otras artes, echaron mano de las redes sociales para convocar a muchachos de su generación, con el fin de conformar un colectivo llamado “Cinelactura”, un espacio donde se “parchan” a recrear su gusto por las bellas artes.
Los jóvenes se hacen llamar Peripatéticos sobre empedrados, semejando a los pensadores que seguían las enseñanzas de Aristóteles en la antigua Grecia.

A raíz de la conmemoración de los 40 años del incendio de la gran casona abalconada de los Gobernadores donde hoy está el Hotel Caserón del Parque, EL SANTAFEREÑO trae a la memoria los grandes incendios que han afectado parte del patrimonio de nuestra ciudad que hasta hace unos años no contaba con un cuerpo de voluntarios activo.

Por esta antigua vía de comunicación pasó en la época de la colonia el progreso entre la antigua Villa de la Candelaria, hoy Medellín, y la entonces capital de Antioquia, la ciudad de Antioquia. Hoy sus muros de piedra ahogados por la maleza apenas se dejan ver en zonas como el alto de Boquerón. Sin duda este es un vestigio que se podría recuperar en un trayecto para promover el turismo histórico y cultural.

Por Iván de J. Guzmán López | Periodista – Escritor.

A veces, por una afortunada casualidad, o la bonhomía de algún amigo, llega a nuestras manos un buen libro, que en todos los casos se convierte en puerta de entrada a una buena obra, a un mundo o a un universo. Tal es el caso del libro De mis entrañas, de nuestro colega periodista Juan Carlos Sepúlveda S., un habitante de día y de noche de nuestra querida Santa Fe de Antioquia, nuestra Ciudad Madre. Y digo que habitante de día y de noche, porque primero es periodista de todas las horas y, segundo, es poeta sin tiempo; poeta de la mañana, poeta de la tarde; poeta de la noche, poeta de la madrugada.